Todos tenemos miedos, es algo intrínseco a la naturaleza humana. También es parte de nuestra condición el enfrentarnos a esos miedos y superarnos. En ocasiones necesitamos la ayuda de otros para superar esos miedos. En otras ocasiones la superación nace de nosotros mismos. ¿Cuántas situaciones cotidianas nos producen esos miedos? Entrevistas de selección de personal o para entrar en alguna Universidad. Miedos a las alturas, a la soledad, al fracaso… Seguro que más de uno se siente identificado en alguno de ellos, algunos incluso se apuntarán en varios…

No podemos vivir con miedos, ¿o sí?

Pues lo cierto es que sí, sí podemos vivir con miedos. Debemos reconocerlos y asumir que algunos de ellos al ser irracionales serán imposibles de erradicar. Pero su conocimiento nos dará las pistas de cómo afrontarlos. La mejor formula es transformar esos miedos en desafíos, sí así es. Si hay algo más humano que el miedo, es la necesidad de afrontar desafíos continuamente. Es por ello que las pruebas deportivas y sus desafíos nos llaman tanto la atención. No nos podemos negar nunca a un sprint hasta el siguiente árbol. A ver quién llega más alto subiendo a esa roca. Quién cruza más veloz el largo de la piscina…

Al afrontar esos desafíos nuestro cuerpo y mente se pone en modo competición y desaparecen miedos y temores. El primer instinto al que te conduce el miedo o el temor es al de huir o dar la media vuelta. De eso nada, mira de frente al miedo y conviértelo en un desafío. Usa la cabeza piensa en los pros y contras de la situación concreta y busca una meta. Una meta que te permita vencer al miedo, aceptar el desafío e ir a por él.

Ya, ya pero ¿cómo lo hacemos?

Cómo transformar esas situaciones que nos crean pavor en auténticos desafíos que afrontar. La respuesta no es sencilla, no os voy a engañar. Va a requerir mucho esfuerzo, y hablamos de un esfuerzo emocional. Algo que aunque parezca mentira nos cuesta mucho más que cualquier esfuerzo físico. Una pista fundamental, no intentes vencer todos los miedos de golpe. Empecemos poco a poco, no podemos ser el Capitán América de la noche a la mañana. Aunque sinceramente no estaría nada mal, ¿verdad?

Reconocemos nuestro miedo o temor. Lo analizamos fríamente, sin dejarnos llevar por las emociones primarias. Ya os he dicho que supone un gran esfuerzo… Hace falta conocernos a la perfección, ser capaces de elaborar un listado de nuestras fortalezas. De todas ellas, para que podamos ver en cuál de ellas podemos sustentar el afrontar este desafío. No debemos marcarnos unas expectativas exageradas, eso sería perder el desafío antes de afrontarlo. La guerra rara vez se gana en una sola batalla, y las más de las veces se gana en batallas pequeñas que no aparentan ser tan importantes.

Cultivar la auto-confianza y la seguridad en uno mismo es vital para afrontar nuestros temores. Sabernos fuertes, conocer de qué somos capaces, nos ayuda a afrontar los siguientes desafíos. Cuando el desafío es básicamente el mismo, por ejemplo hablar en público, cada vez que lo afrontemos aprenderemos de la experiencia anterior. Superarlo una y otra vez, nos hará más fuertes. Cada vez nos será más fácil volver a afrontarlo. No nos engañemos, seguiremos necesitando afrontarlo como un desafío. Usaremos las herramientas que nos vayan funcionando mejor. Iremos introduciendo cambios en éstas para ir buscando las más óptimas. Llegará un momento de tanta confianza en nuestras posibilidades, que cambiar las formulas de afrontar el desafío será algo tan natural y fluido como respirar.

The Ground Games, acepta el desafío

Hablando de desafíos y de afrontar retos, ¿has aceptado el desafío de The Ground Games? No me digas que temes alguno de los territorios o de los elementos. Pues nada a afrontar esos miedos como lo que son desafíos. Una oportunidad de vencer temores, superarte a ti mismo y sobre todo de divertirte y conocer a mucha gente. En serio no se nos ocurre nada mejor que puedas hacer el próximo 18 de junio… ¿Te lo vas a perder? ¿Vas a dejar que te lo cuenten?